La sentencia n. 10920 de 2024: Reparación equitativa y presunción de perjuicio en la contumacia

La reciente ordenanza n. 10920 del 23 de abril de 2024 ha suscitado un notable interés en el ámbito del derecho procesal y de la reparación equitativa por duración irrazonable del proceso. Este pronunciamiento de la Corte de Casación aborda de manera específica la cuestión de la contumacia de las partes y la presunción de inexistencia del perjuicio, aclarando algunos aspectos fundamentales de la normativa vigente.

Contumacia y presunción de inexistencia del perjuicio

Según lo establecido por la ley n. 89 de 2001, que regula la reparación equitativa por la duración irrazonable de los procesos, en caso de contumacia de la parte, prevalece la presunción iuris tantum de inexistencia del perjuicio. Esto significa que, en ausencia de una intervención activa por parte de la parte involucrada, se presume que no ha habido ningún daño derivado de la duración del procedimiento.

Reparación equitativa - Art. 2, párrafo 2-sexties, letra b), ley n. 89 de 2001 - Contumacia - Presunción iuris tantum de inexistencia del perjuicio - Prueba en contrario de la existencia del estado de ánimo - Admisibilidad. En caso de contumacia de la parte, la presunción iuris tantum de inexistencia del perjuicio por duración irrazonable del proceso, - prevista por el art. 2, párrafo 2-sexties, letra b), de la ley n. 89 de 2001 - puede ser superada con la prueba en contrario relativa a la existencia del perjuicio causado por el estado de ánimo derivado del conocimiento del proceso, al cual se correlaciona el interés en su pronta conclusión.

La prueba en contrario y el estado de ánimo

La Corte ha aclarado que, a pesar de la presunción de inexistencia del perjuicio, es posible superarla mediante la presentación de pruebas en contrario. En particular, el recurrente puede demostrar la existencia de un perjuicio concreto, derivado del estado de ánimo causado por el conocimiento de la duración del proceso. Este aspecto es crucial, ya que permite proteger los derechos de la parte que, aunque no haya participado activamente en el procedimiento, ha sufrido un daño psicológico y moral.

En este sentido, la posibilidad de probar el perjuicio, incluso en caso de contumacia, representa una garantía para el derecho a la defensa y a la justicia, elementos fundamentales consagrados por la Convención Europea de Derechos Humanos.

Conclusiones

La sentencia n. 10920 de 2024 introduce una importante reflexión sobre la protección de los derechos de las partes en caso de contumacia. No solo reafirma la presunción de inexistencia del perjuicio, sino que abre la puerta a una mayor atención hacia las pruebas en contrario. Este equilibrio entre las necesidades procesales y la protección de los derechos individuales es fundamental para garantizar un proceso equitativo y justo, en línea con los principios de la jurisprudencia europea y nacional.

Estudio Jurídico Bianucci